domingo, 6 de octubre de 2013

Los artistas y la economía (II)

Las grandes figuras. Arte, riqueza  y fama

Como es natural,  Vasari y el resto de biógrafos, a pesar de dejar constancia de la pobreza en la que vivía parte del oficio, se centraron en ese mundo de riqueza, opulencia y esplendor que ofrecían los nombres propios del arte renacentista y barroco. Valga un dato bastante clarificador: Rafael, a su muerte en Roma en 1520,  tenía en propiedad un patrimonio estimado en unos dieciséis mil florines, compuestos por casas, tierras etc.

Siguiendo un orden cronológico, más apropiado para nuestra disciplina, se sabe que Giotto fue el mejor remunerado de su momento. Ghiberti y Fra Angelico  no se quedaban atrás, con un sueldo anual de doscientos florines anuales. Estas mismas pautas las seguirán Brunelleschi o Donatello (parece ser que poco interesado en la riqueza), aunque la culminación vendrá con Bramante, Rafael, Leonardo, Miguel ángel o Tiziano. Ya en pleno Barroco destacan por su riqueza Bernini (baste con apuntar que en su viaje a Francia recibirá del rey una pensión vitalicia de 6 000 ducados anuales. Su caso es ejemplo de fama extrema y reconocimiento en el XVII de la figura del artista. ) o Rubens.

Debo destacar la figura de Tiziano, que desarrolló una vida entre “la opulencia y la astucia financiera”, según dicen Rudolf y Margot Wittkower. Es el ejemplo de un hombre preocupado por su economía, siempre vigilante, previsor. Hábil y tenaz son los apelativos con los que lo definen los autores de la obra consultada, si bien la mayoría de la historiografía ha dado una visión no tan positiva, como un hombre codicioso y ambicioso. Lo cierto es que es con Tiziano con quien vemos el mejor ejemplo de la preocupación y la atención a las finanzas. De su propia mano nacieron extensas cartas dirigidas a sus clientes (entre ellos el mismísimo Carlos V o Felipe II) recordando pagos incumplidos y velando por sus intereses, jugando con la imagen del artista con problemas económicos a pesar de que se pueda afirmar sin ningún tipo de duda que Tiziano nunca experimentó la penuria económica, sino más bien al contrario: gozó de una gran fortuna y diversas propiedades.

En España, Velázquez es la figura prototípica. Recibió, además de numerosos privilegios, 200 ducados anuales, que aumentarían con el tiempo hasta los 300 ducados, junto a una pensión especial de 300 ducados al año. Su relación con la familia real, su rango y su ascenso social harán que tras su muerte Felipe IV dejará escritas dos palabras que pasarán a la historia: “quedo abatido”.

Ángel G. Ureña Palomo


Bibliografía

Graham-Dixon, Andrew. Arte. Guía visual para entender el arte. Electa. Barcelona. 2009. 


Wittkower, Rudolf y Wittkower, Margot. Nacidos bajo el signo de Saturno: genio y temperamento de los artistas desde la Antigüedad hasta la Revolución Francesa. Cátedra. Madrid. 2010. 


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